Una respuesta breve a la pregunta que más nos hacen: qué es realmente el dorado, qué hace el dorado a mano sobre un panel de madera, y por qué el acabado importa más que la foto en pantalla.
La palabra «dorado» circula con bastante libertad por internet. Aparece en velas, en marcos de fotos, en bolsas de tela. Puede significar casi cualquier cosa, desde una serigrafía amarilla hasta una fina película de plástico metálico pegada a una superficie. Así que cuando un taller dice dorado a mano, es razonable querer saber qué significa exactamente.
Para nosotros, dorado a mano significa una sola cosa. Hoja aplicada a mano, lámina a lámina, sobre un panel de madera preparado. Sin pintura, sin impresión, sin papel metalizado. El brillo metálico que ves en el icono es el propio material, no un pigmento.
Las cuatro etapas del proceso
Desde el momento en que llega un panel de madera al taller, suceden cuatro cosas, en este orden.
- Preparación. El panel se lija, se sella y se imprime con varias capas de yeso, para que la superficie sea lo suficientemente lisa y absorbente como para fijar la hoja.
- Bol. Se aplica una fina capa de arcilla roja en las zonas que se dorarán. El bol actúa como cojín suave para la hoja y le da su tono cálido por debajo.
- Dorado. Las láminas de hoja se recogen una a una con un pincel fino y se presionan sobre el bol. Luego se bruñe la hoja, frotándola suavemente con una piedra de ágata, hasta que adquiere su brillo de espejo.
- Barniz. Una vez terminada la pintura y el dorado, todo el panel se acaba con una capa de barniz esmaltado, aplicada a pincel. Icono por icono.
Por qué esto importa en tu salón
La hoja dorada a mano se comporta de una manera que ninguna impresión ni tinta metálica puede imitar. Capta el menor cambio de luz: el sol de la mañana, una vela por la tarde, una lámpara de techo. El icono cambia a lo largo del día. No siempre lo proclama, pero siempre lo hace.
Las fotografías en pantalla no pueden mostrar esto. El brillo que ves en nuestras fotos de producto se parece más a un destello de luz que a lo que la pieza hace realmente en casa. Por eso, por cierto, pedimos un poco de paciencia cuando llega un icono. Sácalo del embalaje, colócalo sobre una mesa cerca de una ventana y obsérvalo unos minutos. Él se encarga del resto.
«La hoja dorada a mano capta el menor cambio de luz. El icono nunca es exactamente el mismo dos veces en el mismo día.»Desde el taller
Lo que no hacemos
Para ser claros, estos son los atajos que hemos decidido no tomar, aunque nos ahorrarían tiempo y dinero.
- No usamos papel metalizado. Tiene buen aspecto el primer año, luego se apaga y se descascarilla.
- No usamos pintura ni impresión de tono metálico. Queda plano bajo cualquier luz.
- No omitimos el bol. Sin él, la hoja queda sobre una superficie fría y nunca se calienta.
- No subcontratamos el dorado. Cada lámina la aplica uno de nuestros dos iconógrafos, en nuestro taller.
Si en algún lugar de internet una pieza se describe como «acabado dorado» por menos de veinte euros, casi con toda seguridad es uno de los cuatro atajos anteriores. No hay nada de malo en eso, es un producto diferente. Pero no es lo que hacemos, ni lo que vendemos.
Una nota final sobre las pequeñas variaciones
Como cada etapa se realiza a mano, dos iconos de la misma referencia nunca serán perfectamente idénticos. El bol captará la luz en un ángulo ligeramente distinto, el pincel dejará un ritmo levemente diferente en el barniz. Lo vemos como características, no como defectos. Si una pieza no te convence cuando llega, escríbenos: leemos todos los correos.


